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Por qué tienes que probar eso de viajar solo

Por qué tienes que probar eso de viajar solo

Hace 10 días que he vuelto de viajar solo por primera vez. He pasado ocho días en Perú, visitando Lima, Cuzco y alrededores y, por supuesto, subiendo el Machu Picchu, en lo que era el gran objetivo del viaje. Si nunca has probado esto pero te lo estás pensando, o nunca te lo habías planteado, quiero darte mi impresión sobre esto de viajar por tu cuenta.

Primera idea: tener miedo a viajar solo es totalmente normal. Se trata de una experiencia que al 90% de las personas nos saca por completo de nuestra zona de confort; se disparan decenas de pensamientos y temores a nuestra cabeza nada más reservar el viaje y entender que ya no hay “escapatoria”.

Vencer todas esas barreras que tu cerebro querrá ponerte para que no lo hagas será el primer paso para probar la experiencia. Seguro que encuentras al menos 10 buenas excusas para no hacerlo, o al menos “aplazarlo”… para luego cancelarlo eternamente. Cosas como que no es el momento, te falta tiempo, dinero, etc. son las típicas, pero cuando las superes te adelanto que vendrá alguna otra todavía más original.

Tienes que entender que son solo excusas, y obligarte a seguir pensando en hacerlo.

Superada esa dificultad inicial, puede que te ayude algunos de los motivos por los que yo me arranqué a probar la experiencia.

Por qué decidí viajar solo por primera vez

Hay mucho de orgullo. Para mi esto tiene mucho de reto… y suelo superar los retos tirando de confianza y, por qué no decirlo, mucho de orgullo. Para algunas cosas esto de ser orgulloso no es positivo, pero para cosas así va como un tiro.

El año pasado ya me fallé a mi mismo, y en esta ocasión tenía claro que era uno de mis objetivos prioritarios. Piensa que es una competición contra ti mismo, que tienes que ganar sí o sí. Sobre todo porque el premio merece mucho la pena.

Era una experiencia atractiva. Puestos a probar cosas nuevas, esta era una que me llamaba bastante la atención. Tenía mucha incertidumbre sobre cómo me iba a sentir, si me iba a gustar o no, qué podía sacar de provecho para mi, cómo iba a reaccionar en determinadas situaciones, etc. Dentro de las experiencias que quería vivir en un futuro próximo, esta era una que me parecía muy interesante.

El sitio. Al principio pensé buscarme una ciudad europea pequeñita para hacer un ensayo de lo que podría ser la experiencia, pero luego decidí que solo iba a retrasarlo, y formaba parte de la lista de excusas que me iba poniendo.

Así que aposté todo al gran destino que tenía en la cabeza para probar algo así. La idea de coronar algo que realmente me había costado tanto de hacer en un sitio como el Machu Picchu me parecía perfecto. Iba a ser la recompensa a mi valentía (ver fotón que acompaña este texto).

Fuera miedos. Desde que la idea pasó por mi cabeza (ojo, hablamos de hace un año y medio más o menos, por lo que si esto te suena a que me ha sido sencillo hacerlo, está mal expresado) me di cuenta de que realmente era algo que me daba bastante miedo.

No me veía andando solo por ahí, con la falta de seguridad que a priori puedes tener, en todos los sentidos. Me echaba tanto para atrás algo así que me parecía fascinante.

Mi experiencia viajando solo

Los miedos, en realidad, no tienen sentido. Es normal tenerlos antes de lanzarte, pero eso no significa que sean coherentes. Luego no es para tanto; hay más temores y “peligros” en tu cabeza que en otro sitio. Es verdad que solo cuando los vences, en el momento en el que ya los has enfrentado y realmente estás viajando solo, es cuando te das cuenta de ello. Por si acaso, te adelanto la información ;)

Los malos momentos son más duros estando solo. Cancelaron uno de mis vuelos, estuve 23 horas entre aviones y aeropuertos el primer día, me vi solo en Lima para pasar una noche con la que no contaba y, en el viaje de vuelta, cogí un virus que me machacó por completo, visita al hospital incluida nada más aterrizar.

Cuando tienes problemas de este estilo es cuando más duro se hace lo de estar solo. Por otro lado, es verdad que te ayuda a defenderte por tu cuenta, a acostumbrarte a eso de tirar hacia adelante por ti mismo. Pero también echas de menos a alguien con quien desahogarte.

Latinoamérica parece fascinante. Era la primera vez que viajaba a esta parte del mundo, y tiene pinta de ser espectacular. No quiero meter a todos los países del continente en la misma caja, pero en general la atmósfera que tiene esta zona me atrae un montón. Además, es una elección muy buena para quienes necesiten que el idioma no sea una barrera en su debut como viajero solitario.

El Machu Picchu es especial. Para mi siempre lo será, porque representa mucho más de lo que es, y me recordará a un día increíble. Pero en general, el Machu tiene algo diferente. Lo que se siente estando ahí arriba, viendo lo que la mayoría de gente solo se imagina por las clásicas postales, es impresionante.

Sin duda acerté con el destino para esta primera aventura. Desde luego si quieres viajar solo, plantéate este sitio como uno de los favoritos, porque no te arrepentirás. Eso sí, ojito con las entradas y la organización general del viaje (si tienes dudas, escríbeme).

Viajar solo no significa estar solo. He conocido a una peruana, un brasileño, tres americanos, dos argentinos, otro argentino más loco que los anteriores y un inglés. Todo en 7 días de viaje. La realidad es que, si no quieres, no estás solo en todo el viaje. La gente se te acerca, tanto si van por su cuenta como con acompañantes, y rápidamente empiezan una conversación contigo. La soledad es algo muy relativo al hacer un viaje de este estilo.

¿Estás pensando en viajar solo? ¿Tienes alguna pregunta y quieres que alguien que ha pasado por ello te eche una mano? Déjame un comentario e intentaré ayudarte ;)

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