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Qué hacer después de tener una idea

Qué hacer después de tener una idea

He tenido una idea. Y creo que es muy buena. Al menos tanto como para dedicarle tiempo y ver hasta dónde podría llegar. Para eso, he planificado lo que tengo que hacer para darle forma, los pasos imprescindibles hasta llegar al punto de entender si es una buena idea y si podría ser un negocio viable a nivel financiero y atractivo a nivel personal.

Si tienes o has tenido una idea, esto es lo que tienes que hacer para seguir avanzando:

Monta un canvas y piensa si tiene sentido.

La mejor herramienta para tener una visión desde arriba de lo que podría ser tu proyecto. Ojo, no es un trámite, sino algo que puede cambiar muchísimo a medida que evoluciona tu idea. Se usa mucho en la filosofía Lean Start Up, algo que además te puede ser muy útil en esta fase (y en casi todas en realidad).

Plasma en tu canvas qué valor vas a aportar a la gente, quién es tu público, cómo le vas a entregar ese valor, qué actores clave necesitas (el mapa de stakeholders también puede ayudarte, lo hablaré en otro post), etc. Te ayudará a darle forma a lo que tienes en la cabeza, a empezar a añadir o quitar cosas, y a nivel psicológico conseguirás esa sensación de que estás avanzando.

Además del Business Model Canvas, también es interesante montar un mapa de empatía o explotar la “herramienta personas”, para conocer mejor cómo es tu usuario.

¿Esto le interesa a alguien? ¿Pagarían por ello?

Pregunta que me parece imprescindible antes de arrancar cualquier idea. De hecho, este punto puede trabajarse junto con el primero, porque para rellenar parte de tu canvas necesitas responder a la primera parte. Lo pongo como punto aparte porque la segunda cuestión tiene mucha relevancia.

Encontrar una necesidad en un público determinado es el primer paso, pero es necesario validar que ese público está dispuesto a pagar por para solucionarla; eso implica que no estén arreglando su problema de otra manera, que tengan dinero para pagarla, etc.

Deja muy claro cómo vas a ganar dinero con tu idea antes de seguir avanzando. Encuentra un canal de ingresos real, coherente y estable.

Diseña tu modelo de negocio.

Cuando tu idea tiene algo de forma y parece que también sentido, toca meterle algo de números. Saber cuánto dinero necesitas para sacar un mínimo producto viable, qué previsiones reales habría, qué gastos (imprescindibles) hay que cubrir, etc.

Sin planes estratégicos a 5 años. Sin expectativas basadas en la intuición. Previsiones lo más reales posibles, trabaja para que los cimientos financieros de tu idea sean fuertes. Evita las métricas vanidosas y focalízate en lo más importante: vender.

De este punto tienes que salir también con tus métricas críticas bien definidas.

Crea un plan de viabilidad personal.

Aquí no valores tu idea, tu negocio ni los números del mismo. Olvida si puedes ganar mil millones de euros. Tienes que pensar si a ti te merece la pena. Si estás en un momento adecuado (si existe eso) para meterte en el lío de montar una Start Up, con todo lo que implica.

Valora si tienes tiempo, fuerza y recursos para ir a por todas. Piensa si es viable de verdad compaginar el arranque del proyecto con un empleo a jornada completa, dos niños pequeños o con 3.000 euros en el banco. Organízate para evitar que dentro de tres meses tengas que sacrificar algo con lo que no contabas, o directamente abandonar la aventura.

Valida tus hipótesis críticas.

Si llegas hasta aquí es porque has decidido que vas a por todas. El primer objetivo es elegir las suposiciones clave del negocio, las que harían que tuviera sentido, y salir a la calle a comprobar que son reales.

Para ello, solo hay una manera de conseguirlo: preguntar a tus (potenciales) clientes. Herramientas como los cuestionarios o las entrevistas son clave en esta investigación. Cuidado, aquí es cuando más fácil se engaña la gente; siempre puedes acomodar las respuestas de tu público a lo que te interesa.

Plan de ejecución.

Ponerse en marcha: definir tareas, prioridades, equipo, tiempos, medición, papeleo… Planifica todo lo que puedas para ponerlo en marcha.

Aclaración: el orden de las tareas no es aletorio. Están en estricto orden de importancia; considero fundamental seguir exactamente esa hoja de ruta, punto por punto, para estar organizado y no terminar en un un callejón sin salida. Es importante que el momento anterior haya terminado satisfactoriamente para pasar al siguiente.

Si llegas al último punto con las mismas ganas que al principio (o más) ¡a por ello!

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