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El peligro de las tiendas online

El peligro de las tiendas online

Cualquiera puede montar una tienda online. Son baratas y cada vez más fáciles de diseñar. No necesitas nada del otro mundo para empezar a vender lo que sea –legal- por Internet. Los bancos estarán encantados de montarte el TPV. Por si fuera poco, la nueva moda del dropshipping evita que incluso tengas que tener el producto que vas a vender. Tú montas tu tienda y cuando alguien compre, será otra persona quien se encargue de coger el producto, prepararlo y enviarlo.

Por eso hay tiendas de absolutamente todo, cuyos dueños en ocasiones no tienen ni idea de Internet, ni quieren saberlo. Ahora bien, ¿eso significa que es fácil hacerse millonario con esto? Evidentemente no. Y es aquí donde está el peligro.

Montar el chiringuito es muy fácil, lo realmente complicado es vender. Está claro que cada vez más tendemos a necesitar una inversión inicial muy pequeña –no hace falta mucho dinero para empezar a funcionar- e incluso los costes de mantenimiento también son asequibles, y cada vez lo serán más.

Todas estas facilidades no deben nublarnos la vista: vivir de tu tienda online es casi imposible bajo estas condiciones. Puedes conseguir un dinerillo extra, que siempre viene bien, pero no una empresa fuerte que realmente disfrute de un valor importante en el mercado. Incluso me atrevo a decir que, bajo las condiciones que he señalado antes, casi no te daría ni para un sueldo normal.

Porque el que no sabe de Internet y solo domina el sector, tendrá que invertir dinero en alguien que sí sepa. Y un genio del marketing online tampoco te garantiza ventas. También necesitarías a alguien que sepa de UX, de atención al cliente, un diseñador, puede que algo de programación… Total, que pierdes dinero. Por no hablar del producto que vendas.

Test para saber si una tienda online triunfará

Para evitar entrar en esa burbuja que se hincha cada día, donde estamos creando un supermercado de pequeños negocios de barrio (sí esos que hoy están desapareciendo por culpa de los centros más grandes), debemos tener diferentes factores relevantes para convencernos de que nuestro tienda será una excepción, que nosotros sí triunfaremos vendiendo online.

Ahí va el test. Señala el factor por el que tu negocio se diferencie del resto.

Producto. Tienes algo revolucionario, que nadie más vende, o al menos no con tus características. Si quiero algo como lo tuyo, solo puedo acudir a ti.

Atención al cliente. Sé sincero, no vale con coger el teléfono cuando llaman. Prestas una atención 24/7, analizas todos los casos con problemas, informas en todo momento al comprador del estado de su producto, su envío y te preocupas una vez le ha llegado el pedido. Le cuidas, le ofreces promociones de vez en cuando, cuentas con un CRM cuidado y optimizado.

Marketing. No eres el mejor, ni el más barato. Pero eres el primero. No importa quiénes más vendan contigo, porque eres un triunfador en Google y dominas los puestos en SEM y SEO. Además, tus estrategias de branding han triunfado y la gente prefiere comprarte a ti porque te conocen y te relacionan directamente con tu producto o sector.

Precio. Aquí no se trata de vender 5 euros más barato que el resto, sino de ofrecer un descuento de entre un 3% y un 6%, algo relevante como para que los puntos anteriores no influyan más que esto. Tiene que merecer la pena como para que tu producto no sea único, tu atención excelente y encima tenga que molestarme en encontrarte.

Si has marcado alguno de estos factores, puedes tener alguna opción. Siempre y cuando el resto de puntos que no te diferencian en positivo no los menosprecies como para que te diferencien en negativo.

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